El volumen segundo comienza con el segundo de los libros dedicado a la Retórica y la invención. Explica cuál es el origen del arte de persuadir y cuáles han sido sus progresos. Continúa en el capítulo segundo con las partes de la Retórica y analizando cuáles son sus relaciones con la Dialéctica. Prosigue en los siguientes deteniéndose en la invención y en los medios para persuadir, los géneros de la Retórica y lo que es propio de cada uno de ellos.
A partir de aquí establece tres secciones: la primera sobre el género deliberativo, la segunda sobre el judicial y la tercera sobre el demostrativo. Prosigue con los medios de persuasión y cuáles constituyen las leyes que debe seguir el orador, atiende a los lugares comunes, donde reproduce las ideas aristotélicas, aunque explica el método seguido por Cicerón, Quintiliano y el que promueven los modernos. Explica, no obstante, qué uso debe darse a los tópicos y cómo deben utilizarse las pruebas con lo que culmina el libro segundo.
El tercer libro se destina al estudio de las pasiones y las costumbres. Explica cuál es la utilidad de las primeras en materia de Elocuencia, cuáles son sus principales fuerzas, a saber, el dolor y el placer, para ofrecer después un detallado análisis de la cólera, la dulzura de espíritu, el amor y el odio, el miedo y la confianza, la lástima y la imprudencia, la caridad y el reconocimiento, la compasión, la indignación, la envidia, la emulación, para concluir con algunas otras pasiones no estudiadas con anterioridad.
Continúa en el capítulo tercero, más breve en proporción, hablando de las costumbres. Dedica una sección a las costumbres de los jóvenes y a las de los ancianos. Añade unas páginas sobre las costumbres en la «edad varonil», sobre las costumbres de los nobles, de los ricos, de los grandes y de los que gozan de prosperidad, con los que finaliza el tomo segundo.