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Identificación

Crítico

Léxico sobre la lectura

El que profesa la Crítica, haciendo juicio de los autores y escritos (Diccionario de Autoridades). 

Referencias en las que aparece

1760 - Dolencias de la crítica para precaución de la estudiosa juventud

[...] Esta palabra "críticos" que a los inconsiderados en ignorantes suena lo propio que detractores o murmuradores peina tantos siglos de antigüedad que se pierde de vista, p. 16.

[...] Así como la crítica debiera ser inseparable de un noble y generoso corazón, así también todo crítico debiera ser aquel vir bonus et prudens que describe Horacio en su arte. No solo inteligente para saber lo que ha de sentenciar, sino también prudente, para no dar que sentir al dulce genio de la moderación, p. 22. 

Así que nuestro crítico no ha de ser un buen varón que todo lo pasa, sino un hombre de bien, dotado de un sano juicio y benigno corazón, que solo abona lo que merece ser admitido y lo que desmerece, lo castiga con piedad, p. 22.

1764 - Critique, Dictionnaire philosophique portatif

No estuvo bien, dijo mi juicioso amante de las letras, no estuvo bien, sin duda, dar obras tan detestables como modelos a quien criticaba con tanta amargura; hubiera sido mejor dejar al adversario disfrutar de su mérito, de conservar lo que se tenía, pero ¿qué queréis? el genus irritabile vacum, está enfermo de la misma bilis que le atormentaba en otras partes.

El público perdona estas insignificancias a las gentes de talento porque el público no sueña sino con entretenerse. En una alegoría titulada Plutón, ve a los jueces condenados a ser desollados y a sentarse en el infierno en un asiento cubierto con su piel en lugar de flores de lis; el lector no se pregunta si estos jueces lo merecen o no, si el quejoso que los cita ante Plutón tiene razón o no. Lee estos versos únicamente por placer; si se lo dan, no quiere más; si le desagradan, deja la alegoría, y no daría un solo paso para confirmar o rechazar la sentencia.

Las inimitables tragedias de Racine han sido todas criticadas, y muy mal; eso es porque fueron criticadas por rivales. Los artistas son los jueces competentes del arte, es cierto, pero estos jueces competentes son casi siempre corruptos.

Un excelente crítico sería un artista que tuviera mucha sabiduría y gusto, sin prejuicios ni sin envidias. Esto es muy difícil de encontrar, pp. 161-162. [Il ne falait pas, dit alors mon judicieux amateur des lettres, il ne falait pas fans doute donner de fi détestables ouvrages pour modèles à celui qu'on critiquait avec tant d'amertume; il eût mieux valu lasser jouïr en aix son adversaire de son mérite, & conserver celui qu'on avait; mais que voulez-vous? le genus irritabile vacum, est malade de la même bile qui le tourmentait autrefois. Le public pardonne ces pauvretés aux gens à talent, parce que le public ne songe qu'à s'amuser; il voit dans une allégorie intitulée Pluton, des juges condamnés à être écorchés, & à s'asseoir aux enfers, sur un siége couvert de leur peau, au lieu de fleurs de lys; le lecteur ne s'embarasse pas si ces juges le méritent, ou non; si le complaignant qui les cite devant Pluton a tort ou raison. Il lit ces vers uniquement pour son plaisir; s'ils lui en donnent, il n'en veut pas davantage; s'ils lui déplaisent, il lasse là l'allégorie, & ne ferait pas un seul pas pour faire confirmer ou casser la sentence. Les inimitables tragédies de Racine ont toutes été critiquées, & très-mal; c'eſt qu'elles l'étaient par des rivaux. Les artistes sont les juges compétents de l'art, il est vrai, mais ces juges compétents sont presque toujours corrompus. Un excellent critique serait un artiste qui aurait beau coup de science & de goût, sans préjugés & sans envie. Cela eft difficile à trouver].

1766 - Historia literaria de España, desde su primera población hasta nuestros días, Tomo I

Estos vigilantísimos censores y críticos fanstidiosos causan en la República de la Letras más daños del que parece. Perdidos con la idea de lo perfecto, ni se atraven a dar al público cosa alguna ni cesan de desacreditar las mejores obras por los más ligeros defectos. Así, con una ociosa severidad, aterran a los aplicados; ni trabajan ellos ni dejan trabajar a los demás y, no contentándose con ser inútiles, vienen a ser perniciosos, p. lxxxvii.

1768 - Las mujeres vindicadas de las calumnias de los hombres. Con un catálogo de las españolas que más se han distinguido

Es grave el perjuicio que ocasiona la multitud de críticos que el día de hoy tenemos. Porque, a vista de ellos, desanima la juventud, ni se atreve a dar al público algún fruto de sus desvelos y aplicación a las Letras. Si notan en cualquiera obra alguna falta, la consideran digna del mayor desprecio, sin atender al trabajo que el autor ha tenido en componerla y ser por esto acreedor a que sus defectos y descuidos sean juzgados y castigados con prudencia y atención a las blanduras de la piedad, h. 7.

1777 - Historia literaria de España. Origen, progresos, decadencia y restauración de la literatura española, Tomo V

¿Y qué autoridad o instrucción es la de estos censores para tomarse este tono? En efecto, los censores romanos eran unas personas muy respetables por sus talentos, su edad, su experiencia en el manejo de los negocios y gobierno de la República. Así, se hallaban autorizados para notar y corregir las costumbres civiles. Pero aún ignoramos cuál es la instrucción, la experiencia y la autoridad de tantos censores literarios como abundan en nuestra península, p. v.

1793 - Origen, progresos y estado actual de toda la literatura, Tomo VI

Para conocer, pues, los partos verdaderos y legítimos de los autores y distinguirlos de los falsos y supuestos habría necesidad de críticos juiciosos y eruditos que, cotejando la doctrina y el estilo, combinando los pasajes y examinando las citas. formasen de ellos un severo y justo juicio (p. 686). 

1794 - Essai de Littérature a l'usage des dames, Tome second

Busca primero a los críticos, escritores necesarios que serían muy estimados si a menudo no fueran los portavoces de pasiones culpables. Las bellezas de los autores odiados se desvanecen; las faltas de los autores favorecidos desaparecen. Raramente se presenta la justa valoración que reconoce en las obras de los hombres la mezcla inevitable de lo bueno y lo malo.
[Cherchez d'abord les Critiques, écrivains nécessaires qui feraient très estimés, si trop souvent ils ne servaient pas d'organes à de coupables passions. Les beautés des auteurs haïs s'évanouissent; les défauts des auteurs favorisés disparaissent. Rarement se présente la juste appréciation qui reconnaît dans les ouvrages des hommes le mélange inévitable de bien & de mal, p. 7].

1797 - Bellas Letras. Discurso de Mr. Marmontel sobre la Crítica

El crítico, en materia de Elocuencia y de Moral, debe tener en sí aquel principio de sensibilidad y rectitud que nos hace concebir y producir con fuerza las verdades de que estamos penetrados, y aquel principio de nobleza y de elevación que excita en nosotros el entusiasmo de la virtud, y que solo escoge para pintarla los medios de hacerla interesante, p. 269.

[...] Un crítico en la Moral debe tener, si no las virtudes prácticas, a lo menos el germen que las produce. [...] No es, pues, esencial que un crítico de la Moral sea virtuoso, basta que haya nacido para serlo, p. 270.

No sería de desear que el crítico estuviese exento de pasiones y flaquezas, pues es necesario juzgar a los hombres como hombre virtuoso, pero como hombre, p. 271.

El crítico debe aun adelantar más contra la opinión. Debe considerar no solo a cada hombre en particular, sino a cada reino como ciudadano de la Tierra y unido a las demás partes de este gran cuerpo político con las mismas obligaciones con que están unidos a él los miembros que le componen. No debe mirar la sociedad en general sino como un árbol inmenso de que cada hombre es una rama, cada república un brazo y la humanidad el tronco, p. 272.

El crítico debe juzgar no solo a cada hombre en particular según las costumbres de su siglo y las leyes de su país, sino también las leyes y costumbres de todos los países y de todos los siglos, según los principios invariables de la equidad natural, pp. 272-273.

Los críticos que no han tenido en sí la cualidad análoga al arte, demasiado débiles para formarse modelos intelectuales, se han servido solo de los modelos existentes, p. 281.