El reseñador de la obra de Calderón le reprocha la falta de verdad histórica que observa en la comedia, así como la inadecuada fidelidad al vestuario romano que se empleó en la representación.
Se representó en el coliseo del Príncipe los días 19 y 20 de enero de 1784 por la compañía de Eusebio Ribera.
Descripción bibliográfica
«Las armas de la hermosura: comedia de D. Pedro Calderón», Memorial literario, instructivo y curioso de la Corte de Madrid, 1784, enero, pp. 89-91.
125 pp.; 15 cms. Sign: BNE: Z-8854.
LAS ARMAS DE LA HERMOSURA: COMEDIA DE D. PEDRO CALDERÓN
Los que siguen el precepto de Horacio: aut famam sequere, aut sibi convenientia finge (Art. Poet., v. 119.) notan que en esta comedia se aparta mucho Calderón de la Historia, porque la guerra de los romanos no era entonces con los sabinos, sino con los volscos, ni fue acusado Coriolano de otro crimen sino de haber atribuido al pueblo la causa de la escasez de víveres, y haber hablado agriamente contra él. Ni fue sentenciado estando en prisión, sino que, citado a juicio por la plebe, no quiso comparecer y se pasó a los volscos, donde hizo amistad con Atio Tullo, principal entre ellos. Ni entonces se dio decreto ninguno por el Senado contra el traje de las mujeres (bien que en esto que supone, pinta más bien las costumbres españolas de su tiempo que las de las romanas), ni Veturia fue novia de Coriolano, sino madre, ni estaba soltero pues su mujer era Volumnia, las cuales fueron a la cabeza de las matronas romanas a suplicar a Coriolano, ni se rindió por otro motivo este, sino por el tierno cariño y poderoso imperio que sintió su corazón al ver a su madre triste y afligida, y que venía en persona a suplicarle.
También se notó la impropiedad de no vestir estos personajes a la romana, sino de militar de estos tiempos.